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Utopía
(odontológica)
¿Por qué Ambrosius Holbein escondió una
calavera en su ilustración de la isla de Utopía? ¿Será para que este
editorialista, 500 años más tarde, describiera Utopía
(Odontológica), siguiendo el camino marcado por
los sueños de Sir Thomas More, Santo Tomás Moro, y sus innumerables émulos?
(
H M redactando)
En
Utopía. la salud, en general, es mucho más que una mera
ausencia de enfermedad, es una verdadera promoción de la salud física,
mental y social, un estado de bienestar, un goce la vida sana y postergación
de la muerte, sin discapacidades bucales o de otro tipo. No se piensa con
mentalidad de bombero que acude a apagar el fuego, sino que se evita el
incendio, los problemas agudos y los trastornos inesperados. La prevención
se extiende a todos los niveles.
Los
servicios hospitalarios (véase el texto de Moro al respecto, en DIGRESIONES)
atienden los accidentes y las urgencias inesperadas y están descartados
todos los factores genéticos (con la debida ingeniería) y los congénitos;
ni una sola madre fuma, bebe o se droga. Las estrategias para reducir el
inicio y las complicaciones de todas las enfermedades, incluidas las
bucodentarias incluyen la educación para la salud, la eliminación de los
factores de riesgo exógenos, como la mala nutrición (azúcares, p ej),
la falta de actividad física o el uso abusivo de la bebida y del tabaco.
Las enfermedades crónicas, como caries y periodontitis han desaparecido
casi por completo.
El
inconmensurable ahorro que esto significa hace que se puedan volcar
ingentes recursos de la administración de Utopía. a
promover la salud y a reforzar las estrategias de prevención. Los pocos
problemas de salud reciben atención y, obligatoriamente, información
para prevenir nuevos daños; es decir, nadie sale de un consultorio
odontológico sin la información preventiva adecuada, la motivación y la
demostración práctica y la ejercitación para la higiene bucal y la
visita periódica. Absolutamente toda el agua está fluorada y se ha
generado una conciencia plena del aporte de la comunidad general para
estos logros.
Mediante
cuidados prenatales y educación de las madres se mejora la salud general
y bucal y a ninguna madre se le ocurriría administrar líquidos
azucarados a los bebés o dormirlos con la mamadera en la mano. Se
practican todas las vacunas de eficacia e inocuidad probadas.
La
promoción de la salud no apunta a un problema específico, sino a un
conjunto de comportamientos adecuados a las necesidades y problemas de
cada región. Se dirige la acción al desarrollo de la comunidad, a la
educación, a la generación de políticas mediante leyes y
reglamentaciones que valen no sólo para las enfermedades
infectocontagiosas, como las caries, sino también para la prevención de
traumatismos y la violencia.
Se
tiene claro que la carga de enfermedades crónicas se alivia educando
contra las dietas ricas en azúcar y contra las diversas adicciones,
considerando que la mayoría de las enfermedades bucales están
relacionados con ello y también con agua pura, servicios sanitarios óptimos,
correcta higiene bucal y los fluoruros de las aguas de consumo. Está
claro que existe una estrecha relación entre los métodos para alcanzar
la salud general y los requeridos para la bucal.
Desde que se instauró la U.
Odontológica. se tuvo claro que la acción de la administración
debía orientarse a esfuerzos coordinados con acciones comunitarias
concretas y eficaces, para lo cual se volcaron todos los recursos humanos
y materiales a:
·
Uso
efectivo de los fluoruros, con mantenimiento del nivel correcto
·
Creación
del hábito de una dieta correcta (menos azúcares, más frutas y
vegetales)
·
Divulgación.,
ya desde la niñez, de los daños que el tabaco ocasiona en la boca,
incluido cáncer bucal, enfermedad periodontal, etc
·
Actividad
promotora de la salud en las escuelas
·
Aplicación
de selladores de fosas y fisuras hasta la eliminación de las causas
·
Atención
mejorada de los ancianos, ya disminuidos bucalmente, utilizando los
recursos que irán ahorrando.
·
Aplicación
de todos los servicios existentes hacia la promoción de la salud y la
prevención
·
Investigación
básica y aplicada para el logro, p ej, de vacunas o para la mejor relación
costo-eficacia de los tratamientos aún necesarios. Se comprobó así que
cada utopio (moneda local) invertido en fluoración
generaba un ahorro de 38 utopios.
·
Educación
de los odontólogos para que promuevan la salud bucal
La
actividad fundacional tuvo en vista que la buena salud es el mejor recurso
para el desarrollo personal, social y económico y que los factores políticos,
culturales y ambientales, además, así como los de comportamiento y
biología pueden alentar o negar la salud. La promoción de la salud desde
cada comunidad donde los utopianos vivían, trabajaban, aprendían y
jugaban fue claramente la manera más creativa y adecuada en
costo-eficacia para mejorar la calidad de vida mediante un mejoramiento de
la salud bucal.
Por
cierto, en los inicios de Utopía, en lo odontológico hubo
que actuar en todos los niveles de la prevención, primaria, secundaria y
terciaria, que hoy están reducidos a su mínima expresión. No habiendo
caries, no se necesita prevenir la extracción, la endodoncia o la prótesis.
En
un principio, médicos y odontólogos adhirieron a un nuevo juramento
hipocrático actualizado, parecido al que propuso R. Bulger a fin del año
pasado (ver nota al pie). Se nos ocurre que es hora de que las
instituciones gubernamentales y las profesionales (que para nada sirven a
la población) y los odontólogos salgan del estupor que los domina e
implementen algo, por lo menos algo de lo hecho en Utopía
Odontológica.
Dr.
Horacio Martínez Dr. Emilio Bruzzo
*
(Léase,
agréguese unas gotas de prevención
primaria y de las otras, condiméntese con gremiales,
agítese en la mente y aplíquese, por favor.)
Nota:
Juramento hipocrático moderno: Por lo más elevado de mis
creencias prometo a mis pacientes idoneidad, franqueza, compromiso con
todo lo que mejor pueda servirles, compasión, discreción absoluta y
confidencialidad dentro del margen de la ley. Trataré
a mis pacientes como quisiera que a mi me trataran; obtendré
interconsultas o segundas opiniones cuando así lo deseen; los educaré
para que participen, si así quieren, en toda decisión importante que a
ellos incumba. Procuraré minimizar su sufrimiento si su enfermedad se
volviera intratable, en la convicción de que alcanzar una muerte digna
debe ser una meta importante en la vida de cada cual. Trataré de
establecer una relación amistosa con mis pacientes y los aceptaré como
tales sin pretender juzgar sus actuaciones, comprendiendo que cualquier
sistema de valores es sólido y encomiable, concediendo a cada individuo
la totalidad de su dignidad humana. Cobraré tan sólo los honorarios
justos por mis servicios profesionales sin tratar de lucrarme, ni
financieramente ni en ninguna otra forma, por aquellos consejos y cuidados
que dispense a mis pacientes. Aconsejaré e infundiré ánimo a mis
pacientes en todos sus esfuerzos por mejorar su propia salud. Dentro de mi
profesión, pondré todos los medios a mi alcance para mejorar la calidad
de la atención médica y para fortalecer la salud pública. En mi calidad
de ciudadano trabajaré por la equidad en la salud para todos, sin dejar
que otras consideraciones de carácter profesional o general interfieran
con mi compromiso de proveer la mejor y más adecuada atención a cada uno
de los seres bajo mi cuidado. En cuanto pueda vivir en concordancia con
los anteriores preceptos, seré un médico realmente valioso.
Dr. Horacio
Martínez
Dr. Emilio Bruzzo
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