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setiembre 2003
Problemas tenemos...
Problemas
tenemos, ¿qué tal algunas soluciones? Al decir esto, aunque tenga la
mente centrada en la situación local, cabe suponer que la historia se
repite en los tiempos y en el espacio. A modo de terapéutica de este mal
global, pondría yo un aviso internacional con este encabezado: se buscan pragmáticos. Se
suele hablar del pragmatismo con un tono peyorativo. Injusto. Diestros
pintores de los problemas e imaginativos arquitectos de castillos en el
aire para remediarlos nos sobran como para exportarlos.
Desafortunadamente, esta perspectiva de mejorar el balance comercial no
funcionaría, porque esas especies abundan por doquier. Se necesitan pragmáticos. Ejemplificaré
(por no teorizar y pecar de lo que acuso). Pragmático es el ser que
cuando encontramos un agujero, le pone un tapón, provisional o
definitivo. Eficaz, no mero paliativo. Imagino dirigentes y políticos
frente al agujero. Imagino cómo lo miden, lo dibujan, lo someten a
estimaciones estadísticas. Imagino cómo proponen soluciones, colectas,
solidaridad, fraternidad, pedido de fondos al FMI o al gobierno nacional.
Imagino cómo se hunde el barco si el agujero estaba en el fondo del casco
de la nave que nos transporta a todos. ¿Hasta
cuándo, Catilina, abusarán de nuestra paciencia y nos seguirán
hundiendo? ¿O dejando que nos hundamos, mientras ellos se salvan pisando
nuestras cabezas? ¿Cuándo tomarán las armas (léase urnas) y gritarán
basta los jóvenes juertes y jornidos? ¡Por
favor, un pragmático por ahí...! Problemas tenemos, ¿qué tal una
solución?
Dr.
Horacio Martínez
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