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La
falacia del éxito It is perfectly obvious that in any
decent occupation (such as bricklaying or writing books) there are only
two ways (in a special sense) of succeeding. One is by doing very good
work, the other is by cheating. G.
K. Chesterton: Essays
(sel
by J. Guest)
Está pasando un poco el furor de los
libros de “autoayuda,” que ya no son como el precursor Cómo ganar
amigos, sino que apuntan todos a cómo ganar dinero, cómo tener éxito
sin esmero, cómo adelgazar sin dejar de comer, cómo volar sin tener
alas. Hubo siempre gente dispuesta a poner grandes energías en no
esforzarse. Como los estafadores, que podrían ser genios de la ciencia,
de las invenciones, casi de cuanto se propusieran, si pusieran sus
ingeniosos bríos en tener éxito “haciendo un buen trabajo” en vez de
“haciendo trampa.”
Al frente de nuestras organizaciones odontológicas hay
buena gente, hombres capaces que podrían haber ganado decentemente sus
cargos, si la misma voluntad puesta
en pisar cabezas, en corromper y comprometer subordinados (empleados
pagados por todos los socios), en esconder padrones, en presionar
avisadores, amigos, colegas, alumnos, la hubieran puesto en
tener éxito “haciendo un buen trabajo.” Quizá son los mismos que se
quejan de que el gobierno nacional, o el provincial, o el municipal,
“hacen trampa” tergiversando y retorciendo constituciones y
reglamentos con tal de perpetuarse ellos, o sus esposas, o sus
descendientes, o sus acólitos.
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