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Dirigentes
en riesgo
o
la
verdad acerca de la mentira
La
mentira tiene patitas largas, pasa por sobre los oyentes más sagaces y
vence aun al renombrado detector de mentiras (polígrafo), desde que en
1915 lo creó el psicólogo William Marston. Es que el aparato más sagaz
se rinde derrotado por el rostro de cemento y la impavidez para mentir de
gentes como los dirigentes de la odontología organizada. Ni que decir lo
fácil que les resultan los sufridos dirigidos.
Pero
los elemmánticos paquidérmicos imperturbables vayan poniendo las barbas
en remojo, que están afeitando las de su vecino. Se puede poner un cartel
que advierta “dirigentes en riesgo”. La verdad de la mentira saldrá a
la luz cuando pongan en acción la fMRI (imágenes funcionales por
resonancia magnética), según anuncia Scott Faro, del centro
especializado de Filadelfia. No podrán decir, por ejemplo, que es legal
cobrar cuotas de ingreso a una asociación o pedir pagos para anotar odontólogos
en listas de trabajo (ver gremiales).
Faro
(iluminado él) pidió a seis voluntarios que dispararan un arma de
juguete, los sometió a fMRI y les pidió que mintieran que no
habían disparado. También los pasaron por el polígrafo. A otros
cinco los estudiaron sin que hubieran usado el arma. El escaneo con fMRI
mostró que se activaban áreas específicas del cerebro cuando se mentía.
(Pensándolo bien, quizá en
ciertos cerebros vacíos, cuadrados o devotos no funcione.)
El efecto era una generalización de la actividad cerebral al mentir. Es
probable que hubiera un aumento del flujo sanguíneo, que transporta más
oxígeno, que refuerza la intensidad de la señal. Es probable que no sea
posible el entrenamiento para Alcanzar un control consciente de estas
pautas cerebrales sería imposible aun con entrenamiento. No se podría
mentir.
Por
ejemplo, no podrían mentirnos para hacernos creer que los odontólogos
independientes, sin relación de dependencia no pueden agremiarse (ver
ejemplo chileno en gremiales)
o que no va contra la competencia que las asociaciones de prestadores y
las de administradores de salud fijen aranceles a capricho.
Universo Odontológico
Horacio
Martínez Emilio
Bruzzo
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