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Deshumanización
tendenciosa I No sé
qué nos está pasando, que algo tan triste nos sucede. Solíamos ser
personas, entidades, seres humanos, pacientes, odontólogos. Hoy hemos
pasado a ser prestadores, beneficiarios, actores sociales, datos duros.
Nos están deshumanizando no sólo los mercaderes de la salud, sino también
quienes supuestamente (sociólogos, políticos, p. ej.) debieran
interesarse por personas, no individuos, no sujetos, no objetos, no
actores sociales. Cuando nos dicen “actores” quizás están pensando
en un monólogo shakesperiano y creen que estos actores somos puros espíritus
que nos disolveremos en el aire [These our actors, As
I foretold you, were all spirits and Are melted into air, into thin air]. No,
señores políticos, no, señores mercaderes, estos actores no son espíritus
ni meros datos, son seres humanos de carne y hueso, que sufren y soportan
a los manipuladores que los deshumanizan y convierten en cifras. En un
medio no argentino, leíamos: “Dice el presidente de la república que cuenta con indicadores y datos
duros que le hacen pensar que sus colaboradores están cumpliendo bien en
el desempeño de su cargo. Habría que conocer la pertinencia de esos
indicadores” Es maravilloso todo lo que se puede decir para no decir nada o para
escamotear la verdad. Y esto es lo preocupante para quienes firman este
editorial, la deshumanización tendenciosa. Desconociendo al
otro, al semejante, como ser humano igual a nosotros, llegamos
curiosamente al individualismo salvaje. [Y aquí me viene a la memoria la
cancioncita que figura al final como N de la R.] Dijimos
en otro editorial: Todas las cosas ya fueron
dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo. La gente no puede descubrir nuevas tierras hasta que
tenga el valor de perder de vista la orilla (André
Gide). En medio de esta deshumanización, ¿será posible generar estímulos que susciten valores morales de
validez universal? ¿Será posible a pesar de la presión inmoral de los
mercaderes de la salud y de los políticos y politizados? Es preciso,
aunque nos deshumanicen para imposibilitarlo, que podamos volver a
discernir entre el bien y el mal y recordar que el bien perseguido por la
odontología es la salud bucal de la población y no un sueldito o un
mercado. Que mal los defendería un Colegio de Odontólogos con nuevas
exacciones, que mal los defendieron otras
organizaciones no gremiales
hasta la fecha. (¡Intervalo!) II El papel que desempeñamos la gran mayoría de los “actores sociales” fue descrito por S. Kierkegaard y viene al caso desbrozar un poco su mensaje. Dice que las personas desdichadas que esperan nunca tienen el mismo dolor que las que recuerdan, pues pueden sentir una decepción gratificante. Porque el desdichado (el no feliz) que espera en realidad no cree que las cosas mejorarán en el futuro (si no, no sería desdichado). Cuando las cosas no mejoran tiene la prueba de que estaba acertado en pensar que no mejorarían. Y entonces la decepción es gratificante. Estos seres humanos que somos, estas personas que somos, estamos siendo actores adiestrados –por la realidad y por la política y por nuestros dirigentes – para esperar así sin esperanzas y fabricar resignados esclavos de los manipuladores mercaderes de la globalización. Y si las cosas salen mal, ahí es donde encaja gratificante (?) el “te lo dije”, caballito de batalla de los predicadores del “no te metás”. Es preciso perder de vista la orilla segura y mezquina
para lanzarse por el mar de la rebelión y de las huelgas hacia la tierra
prometida, una orilla mejor, quizá no tan segura, donde hacer pie y
pelear, espartacos contra la globalización de los mercaderes y la
corporativización de los Colegios.*
Dr. Horacio Martínez Dr. Emilio Bruzzo *Una
manera de aproximación es integrarse en un foro gremial, donde además
habrá abogados y contadores gratis y libro de quejas (para ser elevadas
anónimas ante quien corresponda): grupo-oiga-subscribe@gruposyahoo.com.ar
Dr. Horacio Martínez |