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Aftas y cáncerUna
encuesta efectuada en Israel arrojó cifras muy significativas para la
salud bucal de nuestra población – en el supuesto de que las estadísticas
en Medio Oriente se asemejen a las de América del Sur. Como se puede ver
en CLÍNICAS, observaron que los legos no pueden distinguir aftas
de una úlcera con características que a nosotros nos sugieren
fuertemente una neoplasia maligna y no una lesión benigna y pasajera. Sólo
un 20% de quienes notaron la lesión acudieron al odontólogo general para
consultar, pues la vasta mayoría se inclinó por dirigirse al médico y
unos pocos al farmacéutico. De ahí que haya elegido ilustrar un caso con
una obra de Xul Solar.
Los
médicos solían tener un prestigio muy bien ganado y los dentistas
estamos cada vez más desprestigiados. Y merecidamente. Pues son muy pocos
los que examinan la totalidad de la boca del paciente, en vez de dirigirse
directamente al motivo de la visita, al espacio para un implante o al área
desdentada que reclama una prótesis. Las obras sociales y las prepagas,
con su pervertido sentido comercial, han subvertido los valores y han
forzado a sus empleados “prestadores” a mirar al doliente como
“cliente” y no como ser humano que acude en busca de alivio y buen
consejo. Por
cierto, no todos tienen la destreza o el ojo clínico para un diagnóstico
preciso, pero cualquier odontólogo está muy por encima del lego para
apreciar que una lesión puede ser maligna y derivar al desdichado
paciente a un especialista que diga su última palabra. Y no es cuestión
de avergonzarse ante éste por haber errado. Lo importante es no caer en
la bajeza de callar por temor a la situación embarazosa. ¡Cómo se va a
equivocar el doctor! (A
propósito, observé últimamente que a los médicos les da como un no sé
qué tratarnos por nuestro título de doctor, cuando ellos no tienen
empacho en dejar que les digan doctores... cuando son tan pocos los
verdaderos doctores en medicina. En fin, también hay dentistas que
mienten doctorado que no supieron o no quisieron ganar.) Para detalles clínicos, acuda el lector a la sección
pertinente de este mes. Para elevar su condición moral profesional,
simplemente comience a hacer lo que aprendió en su carrera, a reconocer o
sospechar de las lesiones que observa y así proteger la salud bucal y la
vida de sus pacientes. Y las organizaciones odontológicas y los
departamentos de salud debieran alentarlo (vea la nota al pie, resumen de
una publicación de Evidence-Based
Dentistry
- 2007, 8, 21).
Dr.
Horacio Martínez
N
de la R.
Las habas se cuecen en muchas partes y la demora en consultar por cáncer
de boca también. Por ello, estuvo muy acertado el trabajo que, comenta
Derek Richards, publicaron Scott SE, Grunfeld EA, McGurk M. Patient's
delay in oral cancer: a systematic review. Community
Dent Oral Epidemiol 2006; 34:337–43.
Revisaron
la literatura anglófona y de 148 trabajos sólo 8 respondían a su
criterio de inclusión, donde los participantes debían tener cáncer
bucal (90% era carcinoma espinocelular), y datos sobre la demora en
comunicar su problema. En ningún caso influyeron factores sociodemográficos
o conductas de esos pacientes sobre salud. Pudieron influir factores
psicosociales y de atención de la salud, pero la investigación es pobre
y sin sólidas bases teóricas. Concluyeron
que la demora en la consulta por cáncer bucal es un problema y que, por
el momento las razones son mal entendidas y poco investigadas. Subrayan los AA que los cánceres que fueron diagnosticados “tarde”
(por demora en la consulta, en el 58% de los casos, o en el diagnóstico)
exigieron tratamientos más extensos y tuvieron los peores resultados. La
falta de conciencia del cáncer bucal (www.mouthcancerfoundation.org)
entre los pacientes y los profesionales contribuye a la demora en la
consulta. Se desprende que no se debiera ofrecer un programa de
investigación del cáncer bucal, sino que TODOS LOS PROFESIONALES DE LA
SALUD debieran ser alentados a aprovechar cada
oportunidad para el diagnóstico. J.
T. Newton, en el BDJ, sostuvo que la relevancia atribuida a la
salud bucal varía según la gente y con la época. Cada cual construye
sus propios “márgenes de relevancia,” que influyen sobre la
concurrencia al consultorio. Los dentistas deben atacar esos márgenes
para abrir nuevos horizontes de salud para el público. En el mes de julio,
podrán leer más sobre este trabajo de investigación sobre motivaciones
y relevancias atribuidas y corregibles.
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