INFORME
PROGRAMA DE AYUDA HUMANITARIA
EN EL SECTOR SALUD.

ÍNDICE DEL DOCUMENTO COMPLETO

- EL PROYECTO DE AYUDA HUMANITARIA
-
DIÓCESIS MERLO - MORENO
- ARQUIDIÓCESIS DE BUENOS AIRES
- DIÓCESIS DE AVELLANEDA
- DIÓCESIS DE PARANÁ
- A MODO DE CONCLUSIÓN


ARQUIDIÓCESIS DE BUENOS AIRES.

Es una de las diócesis más pobladas, cuenta con cuatro vicarías, y tiene una población aproximada de 3.000.000 de personas. Tiene las características de una sociedad urbana con grandes bolsones de pobreza en su interior. Existen numerosas villas de emergencias, casas abandonadas ocupadas por familias sin techo, y una gran población sin recursos que habita las calles de la ciudad. Muchos de los desamparados del sistema encuentran respuestas en redes solidarias. Distintas organizaciones no gubernamentales, centros barriales y organismos de diversos credos religiosos, van ofreciendo una gran malla de contención.

En este marco social, Caritas Buenos Aires ha ido distribuyendo sus fuerzas en distintos frentes. En el tema de salud existe un área específica de medicamentos que cuenta con una sede central que posibilita la coordinación de distintas iniciativas y programas.

En la diócesis existen 16 dispensarios en los que se consiguen medicamentos para las personas de bajos recursos. Estos centros se manejan habitualmente con donaciones de los laboratorios, pero la crisis económica redujo las mismas en un 30 %.

El equipo de salud es el encargado de coordinar el programa de ayuda humanitaria. El Dr. Gerardo Perazzo, junto a cuatro voluntarias son los encargados de recibir aquellas demandas que no pueden resolverse en los dispensarios parroquiales. Muchos pacientes llegan directamente, al enterarse por algún vecino o alguna publicidad, de que en ese centro pueden conseguir ese medicamento que de otro modo se vuelve inalcanzable.

También se reciben allí a los pacientes que llegan por las asociaciones del Friuli. Las mismas confirman los datos de quien necesita el medicamento y luego lo derivan para la gestión correspondiente.

En la puesta en marcha del programa se han articulado la red propia de Caritas y la Red solidaria de profesionales de la salud. La misma está compuesta por médicos que atienden de forma gratuita a pacientes sin recursos, mediante un sistema de derivación recíproca.

Cuando el paciente llega al lugar es atendido por dos voluntarias, quienes en una pequeña entrevista tratan de conocer el caso y situación en la que se encuentra la persona. Luego se le explica el modo y tipo de documentación que debe reunir. Y se acuerda una segunda entrevista. Si todo esta en orden la persona recibe la autorización de su receta para ser proveída en cualquiera de las farmacias incorporadas al programa.

El centro de medicamentos registra al paciente y recibe luego de la farmacia la rendición y troqueles de los medicamentos suministrados.

Testimonio de las voluntarias

Alicia ¨ Cuando me comentaron sobre este programa, yo era voluntaria en el ministerio del alivio, en el Hospital Piñeiro. Junto a otras personas visitamos a los enfermos en esas horas de la tarde y la noche en la que se sienten más solos porque ya no hay visitas. Ahora recibo a la gente acá. Viene pidiendo contención, muy desesperados. Uno trata de calmarlos, mostrarles una sonrisa, hacerlos sentir bien, y darles la confianza que en lo posible se va a tratar de solucionar su problema ¨


Atención de las voluntarias en el centro del área medicamentos

Silvia ¨ Yo estaba trabajando en el área de promoción humana y me invitaron a participar de este programa. Descubro que es acercarse al dolor del hermano desde otro lugar. La gente a veces llega muy agresiva, esperando el no. Es el momento de establecer el vínculo. Entonces me presento, empiezo a hablar con ellos y la cosa cambia ¨

En la sala de espera.

La gente va llegando de a grupos. Algunos vienen solos con sus recetas en la mano y otros con sus hijos o nietos. Traen caras de cansancio y son muy tímidos a la hora de hablar de su dolor.

Silvia se acerca a la mujer que acaba de llegar, hace diez días que le diagnosticaron una infección urinaria y todavía no pudo comenzar el tratamiento. La voluntaria habla con ella, la mujer se siente más aliviada. Están buscando juntos la manera más rápida de que reciba la atención que merece.

También esta Abel. Llegó hasta allí por una vecina que le dio la dirección. Tiene a su mujer con cáncer. Hace quince días el banco de drogas oncológicas del Ministerios de Salud suspendió el suministro. ¨ Mire si fuera otra cosa yo no molestaría, pero es algo grave ¨, dice mientras espera con paciencia a que le expliquen como completar los requisitos.

El Dr. Perazzo, la mirada de un profesional.

¨ Este programa nos ayudó a reorganizar nuestro trabajo en el área salud. Nos permitió ordenarnos más, darle un giro a la tarea. También representa un respiro, una bocanada de aire en medio de una situación muy difícil. Seguramente el año que viene sea mucho peor. En estos momentos estamos consumiendo el stock de los dispensarios que no llega a reponerse.

Tenemos a mucha gente sin ningún tipo de ayuda ni recurso. Recuerdo que al iniciar el programa llegó un hombre al que un amigo lo había acercado hasta la ruta y desde Puente La Noria había caminado hasta acá.

Creo que este programa le devuelve a la gente la dignidad de ir a una farmacia a obtener su remedio, como cualquier otro. Esto le da seguridad, lo hace sentir bien.

Hemos tenido y seguimos insistiendo, con los médicos. Una de las condiciones para la autorización es contar con el nombre del medicamento genérico recetado por el profesional. Esto nos posibilita conseguir el medicamento más barato, y de igual resultado. Pero a veces los médicos se olvidan, la gente tiene que volver otra vez... en fin se va caminando ¨

El acuerdo con las farmacias.

Para el programa se llegó a un acuerdo con tres farmacias. Una pertenece a las cercanías del centro de medicamentos y cubre lo más urgente. Las otras farmacias pertenecen a dos importantes cadenas, con sucursales a lo largo de toda la ciudad. Tienen un sistema de cuenta corriente para los pago, con liquidaciones quincenales. Dado el gran volumen de medicamentos que se factura se ha convenido un 25 % de descuento sobre la suma final.

Farmacia de Lacarra al 600, cercana al centro del programa.

Testimonio del farmacéutico ¨ Estamos trabajando bien con Caritas. Al principio era mucha la gente que llegaba de golpe, después nos organizamos más. Tratamos siempre de conseguir el remedio más barato, esto es un poquito más de trabajo, pero es para que se pueda seguir por más tiempo dando remedios.

A veces la gente llega sin nada. Hemos tenido que darles una moneda para que pudieran volverse a la casa. ¨

Dispensario Vicaría Centro.

Una vieja casona del barrio de la Boca, concentra la ayuda en medicamentos que Caritas tiene hacia las parroquias de la vicaría Centro. Allí se reciben a alrededor de 60 personas por día, que concurren de distintos hospitales, barrios y parroquias de la zona.


Sala de espera de la Casa de la Caridad. La Boca

Hay nueve voluntarias que durante tres días a la semana atienden el lugar durante tres horas. Hace cinco años que la Caritas ha comenzado su actividad en este centro, y junto al servicio de farmacia, hay una oficina de empleo.

A comienzo de año se recibían más de cien personas por día, hoy, gracias a una mejor organización, atienden a alrededor de 60 personas. Parte de la demanda se debe a la proximidad de grandes hospitales como el de pediatría Garraham, el de agudos Argerich, y los dos neuropsiáquiátricos más importantes de la ciudad: Moyano y Borda. Allí muchos pacientes que manifiestan su imposibilidad de acceder a los medicamentos son derivados a Caritas. También es notorio el deterioro de la parte Sur de la ciudad. Poblada de conventillos con familias numerosas, en precarias condiciones de subsistencia, y sin empleo, otorgan a la zona cierta impronta de emergencia.

El programa de Ayuda humanitaria posibilita atender los casos de tratamientos más prolongados o complejos. La farmacia del dispensario cuenta con un stock acumulado gracias a la generosidad de vecinos y parroquias que hacen llegar medicamentos hasta el lugar. En años anteriores recibían donaciones de los laboratorios, pero luego de la gran crisis del año pasado, algunos han decidido trocar sus donaciones de medicamentos por donaciones de comestibles. Con todo la farmacia logra responder a muchas de las demandas, derivando aquellos casos que la exceden. Es entonces el momento en el que se le pide al paciente otro tipo de información que profundiza en su historia clínica. La documentación requerida es llevada hasta el centro de medicamentos, del área de salud, a nivel diocesano. Allí es evaluada la solicitud y de tener aprobación, el medicamento se adquiere en la farmacia a designar según el convenio realizado. Las voluntarias del dispensario son las que hacen todos los trámites para evitarle al paciente que tenga que gastar en viajes, ya que muchas veces no cuentan con ese dinero.


Recepción de las solicitudes

Graciela, responsable del programa en Vicaría Centro

 

Testimonio de las voluntarias.

Cristina, responsable del dispensario:

"La gente viene con tantos problemas, que a mí me resulta muy difícil pedirle a veces tanto requisito. Sé que es necesario, y que es nuestra manera de asegurar que la ayuda pueda llegar a más personas, pero a veces cuesta.

Yo vengo de trabajar en una Caritas parroquial de esta zona, con mucha pobreza, pero aquí veo como a la terrible pobreza que hay se agrega el sufrimiento de la enfermedad. Pienso muchas veces lo difícil que debe ser tener a un hijo enfermo y no poder comprarle el medicamento.

Con respecto al Programa, siento que cada día le vamos tomando mejor la mano. Es un gran alivio saber que ahora podemos decirle si a mucha gente a la que antes no podíamos ayudar"

Graciela, responsable del programa de Ayuda Humanitaria:

"Acá es muy importante poder charlar con la gente, explicarle toda la información que necesitamos tener para conseguirle el medicamento. Yo en general tardo mucho tiempo con cada persona, pero creo que ahí esta la clave. Las voluntarias que están en la recepción me derivan a las personas que posiblemente sean asistidas por el programa. Ahora estamos priorizando a aquellas personas que tienen un tratamiento prolongado, que antes era imposible cubrirlo con nuestro stock. Lamentablemente no podemos asegurarle ayuda más allá de la duración del programa, pero para la gente ya es mucho.

A veces trabajamos en conjunto con los hospitales de la zona, y les pedimos a las asistentes sociales que nos ayuden a certificar los datos referidos a la condición de falta de medios de los pacientes.

A lo largo de estos meses fuimos aprendiendo mucho a organizarnos y hoy es más sencillo tener toda la documentación de una manera más rápida y clara.

En este tiempo de trabajo hubo algunos casos que recuerdo especialmente.

Uno es el de un muchacho cartonero, con ocho hijos. Vivía en Florencio Varela, pero lo habían internado en un hospital de acá. Llegó su mujer, desesperada a buscar una droga oncológica, porque el hombre necesitaba urgente la quimioterapia. Llamamos enseguida al centro de medicamentos del área salud de Caritas diocesana, y en dos horas pudimos resolver el problema.

Otro testimonio especial fue la operación de una nenita de dos años. Tenía un cáncer que le había deformado toda su mandíbula. Tenía la familia que conseguir un aparato especial, allí no pudimos resolver directamente mediante el programa pero al estar organizados y capacitados por el mismo, logramos derivar el caso al Ministerio de Acción Social, con buen resultado.

También me viene a la memoria una muchacha de unos treinta y pico de años. Vive en una villa de emergencia de la zona. Tiene SIDA, y también sus siete hijos. Viene seguido a pedir antibióticos para los chicos. Tratamos de ayudarla en todo lo que podemos.

Muchas personas que vienen son de hogares ambulatorios, albergues o simplemente duermen en la calle"


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