INFORME
PROGRAMA DE AYUDA HUMANITARIA
EN EL SECTOR SALUD.

ÍNDICE DEL DOCUMENTO COMPLETO

- EL PROYECTO DE AYUDA HUMANITARIA
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DIÓCESIS MERLO - MORENO
- ARQUIDIÓCESIS DE BUENOS AIRES
- DIÓCESIS DE AVELLANEDA
- DIÓCESIS DE PARANÁ
- A MODO DE CONCLUSIÓN


DIÓCESIS MERLO MORENO:

Ubicada dentro del segundo cordón del Gran Buenos Aires, la diócesis pertenece a las zonas de mayor emergencia económica de la Región.

En las distintas parroquias y capillas se desarrollan acciones de promoción humana. Funcionan comedores, farmacias y salitas de atención comunitaria, espacios de microenprendimientos y cooperativas. En medio de la crisis, la solidaridad se hace gesto concreto y va creciendo como una gran red contensiva de quienes sienten el gran desamparo de un Estado ausente y el abuso constante del clientelismo político.

Hace tres años se comenzó con una red de farmacias. El primer tiempo eran 11 y ahora son 20. Participan activamente 18. Las farmacias funcionan en las Parroquias, asesoradas por profesionales, tratan de gestionar los medicamentos para las cientos de personas que concurren diariamente. Muchos son enviados por el propio hospital zonal que se ve quebrado ante la enorme demanda y la falta de recursos.

La red no solo realiza una tarea de asistencialismo, sino que mantiene un trabajo de capacitación para quienes participan de la misma y extiende su accionar en el plano de la prevención y orientación de la población en cuestiones sanitarias que pueden manejarse en el ámbito cotidiano.

Sus reuniones son mensuales. En ellas que incluyen diferentes temas. Los últimos años han trabajado sobre osteoporosis, cremas y jarabes caseros, y medicina natural.

Cuando llegó la propuesta del programa, muchas farmacias parroquiales estaban a punto de cerrar por la falta de medicamentos.

Fue un signo de providencia y una confirmación de que la tarea tenía que ser continuada.

Juntos eligieron a cuatro lugares que se harían responsables de la autorización de medicamentos según los criterios y organización del programa.

Así la diócesis quedó dividida en cuatro regiones, en las que cuatro voluntarias, Margarita, Ana María, Graciela y la Hna. Josefina autorizan las recetas que se van a subsidiar. A ellas llegan los pedidos que por complejidad, costo o urgencia no pueden solucionar las farmacias parroquiales.

Al principio sintieron mucha responsabilidad en la tarea encomendada. Tenían miedo de no poder responder a la gente que día a día crecía. Algunos pedidos eran muy costosos y había que hacer un discernimiento mayor para ver de que manera los recursos podían emplearse eficientemente. Actualmente se atienden alrededor de 360 personas y ya fueron autorizadas tres prótesis. La mayor parte de los tratamientos atiende enfermedades como el asma, lupus, fiebre reumatoidea, y derivados de la desnutrición.

 


Reunión de la red de farmacias

Voluntarias y responsable del programa en la diócesis

 

Nos cuentan algunas experiencias...

Margarita ¨ Yo soy enfermera jubilada. Justamente algo que me cansó de mi profesión fue la burocracia. Cuando me comentaron el programa tuve miedo justamente de eso. Pero ahora siento que formamos un grupo unido, que nos ayudamos mucho. Yo trato de tener la mayor cantidad de datos de cada caso ¨

Ana María ¨ Un testimonio que me resultó muy fuerte fue un día en el que estaba en la farmacia trabajando. Llegó una mujer gritando mi nombre. Salí a ver lo que pasaba. La mujer se levantó el vestido, estaba cubierta de llagas, tenía Lupus. Tuvimos que conseguir el medicamento urgentemente ¨

Graciela ¨ La gente no tiene ni para el boleto de colectivo. A veces caminan 15 km. para venir a buscar un medicamento. Hay algunos que necesitan tomarlo para seguir viviendo, pero a veces ya vienen resignados a no poder hacerlo. Algunas cajas salen entre 100 y 150 $ y son tratamientos de por vida ¨

Hna. Josefina ¨ El otro día vino una mujer que tiene a su esposo joven con una esclerosis en placa. Cada una de las tabletas que tiene que tomar sale 150 $. Ella me dijo, ¨ yo se que igual se va a morir, pero el otro día, después de tomar el remedio empezó a mover las manos y me dijo – Estoy mejor -.¨ Estamos haciendo una tarea grande de orientación. La semana pasada recibí a una madre soltera joven, su gran problema era la desnutrición. Hablé con su familia y la derivamos al hospital de la zona ¨

Andrea (Farmacéutica asesora de la red) ¨ Este programa también nos movilizó a los farmacéuticos. Hubo algunos puntos de discusión con el colegio de Farmacéuticos, pero llegamos a muchos acuerdos sobre el valor de los medicamentos y el asesoramiento a las farmacias. Sentimos que en esta situación nosotros como profesionales tenemos también que tomar la iniciativa y brindar mayor servicio ¨

Mirta Fantin, es la responsable del programa en el ámbito diocesano, también nos cuenta su experiencia.

¨ Este programa varió un poco los tiempos de trabajo. Es necesario tener mayor escucha con las voluntarias que autorizan la compra de medicamentos. Sienten mucha responsabilidad y están en contacto permanente con el dolor. Hay mucha hambre. La mayor parte de la gente es desocupada. Cobran 150 $ del plan Jefes y Jefas de familia, pagan la luz, el gas y comen bien un día. Ese día se come carne.

En otros programas, vinculados con la alimentación vemos como la leche se ha convertido en algo tan importante como un medicamento.

El programa de Ayuda Humanitaria, nos llevó a organizarnos de un modo distinto y a capacitarnos más. Establecimos criterios comunes, entre nosotros, los médicos, las farmacias y el municipio. Todavía nos cuesta pero cada día nos manejamos mejor con la entrevista a las personas. Ayudan las planillas y la claridad en lo que queremos, ahora estamos privilegiando a niños y adultos que tienen riesgo de vida ¨

 

Visita al barrio Ferrari. Parroquia San Pablo.

La parroquia cuenta con un comedor que asiste a 636 personas de las cuales 229 son niños. La mayoría de quienes concurren a recibir el almuerzo son familias de desocupados. Algunos reciben los 150 $ del Plan Jefes y Jefas de familia. Durante la primera semana de cobro muchos dejan de ir al comedor. Es la oportunidad que tienen de comer lo que quieren, en sus propias casas.

La Caritas todos los sábados organiza una feria comunitaria para trocar algunas donaciones no necesarias en alimentos para el comedor.

En la Parroquia también funcionan consultorios atendidos por médicos voluntarios y se ha creado una cooperativa textil entre algunos desocupados de la zona.


Consultorios atendido por médicos voluntarios

En esta comunidad tiene una especial participación la asociación Friuliana de Buenos Aires. Ellos han realizado talleres de operadores culturales con algunos de los jóvenes del lugar. Periódicamente asisten a los chicos en edad escolar en sus tareas y estudios.


Sala de espera de los consultorios comunitarios


Apoyo escolar en la parroquia

En esta comunidad, Mónica, una joven de 27 años recibió gracias al programa, la prótesis que necesitaba para su rodilla. Fue operada con éxito en el hospital Pirovano el 2 de diciembre.

La mamá de Mónica se llama María y trabaja como voluntaria en la parroquia. Es quien coordina el comedor. Hace ocho años que sufre con la enfermedad de su hija. Un problema ginecológico luego del nacimiento de su hijo, acarreó una anemia intensa que debilitó a Mónica notablemente. Al poco tiempo se le declara una artrosis reumatoidea que afectaría especialmente a una rodilla.

Los dolores y molestias la llevaron a recorrer distintos hospitales sin que encontraran la solución al problema.

La familia de María y Mónica es muy humilde. El papá era empleado gráfico, hasta que la empresa quebró y se quedó sin empleo. Pusieron una pequeña despensa en su casa pero la suba de los alimentos hace que no puedan obtener una ganancia digna. Mónica tiene el título de asistente dental, pero para ella también toco el desempleo. Los últimos años tuvo que vender golosinas en la puerta de un colegio, hasta que la enfermedad en su rodilla dijo basta y el último año quedó postrada. A sus enfermedad se sumó un fuerte estado depresivo alimentado por la imposibilidad de moverse.

El único sueldo estable es el que el plan Jefes de familia le da a su madre. Son 150 $ que se suman a los trabajitos temporarios que realizan. Cada caja de medicamentos que tienen que comprar para la artrosis cuesta entre 50 y 60 $.

De tanto insistir por la salud de Mónica, llegan a un traumatólogo especialista en el problema. El hospital donde este médico atiende queda a más de una hora de viaje del barrio de Ferrari. Pero allí hay una esperanza para que Mónica pueda caminar. Había que colocar dos clavos en su rodilla. Era necesario juntar 2.700 $ para la prótesis.


María (centro) junto a las demás mujeres de Caritas

El testimonio de María:

¨ Cuando me enteré de lo que había que juntar sentí que nunca íbamos a poder realizar la operación. En el barrio los vecinos pensaron en hacer un festival a beneficio, pero haciendo cuentas no íbamos a recaudar más de 1.000 $. Entonces lo comenté con el párroco, el P. José. Juntos hablamos con Caritas, también ayudaron los chicos de la asociación del Friuli. Caritas nos dio una contención enorme.

Teníamos que buscar tres presupuestos. Me acuerdo que era un día que diluviaba, y yo me recorrí toda la Avenida Córdoba, en el centro, para traer todos los papeles.

Ya estaba todo listo para la operación. Yo no lo podía creer, era una bendición del cielo. Yo siempre traté de dar lo posible, pero hubo momentos en los que pensé que nunca iba a recibir esto. Pero Dios nos ayudó.

Tuvimos que pasar muchas pruebas. La operación ya tenía fecha pero se tuvo que suspenderse dos veces. La primera porque no estaban esterilizados los clavos y la segunda porque había una operación más urgente. Mónica se desesperó, me decía – Mamá se olvidaron de mí- Se sentía abandonada. Pero yo trataba de estar fuerte y le explicaba que si esto pasaba era porque Dios sabía que ella todavía podía esperar un poco más.

El 2 de diciembre la operaron. Ya le cambiaron el primer yeso y evoluciona bien. Mueve todos los dedos y esperan pronto darle el alta. Ahora estamos preparando los boletines de su hijito para llevárselos al hospital. Quiero dar las gracias a todos los que nos ayudaron y ojalá esto que hicieron con nosotros pueda seguir ¨

Visitamos a Mónica en el Hospital Pirovano, cama 27 de la sala de traumatología.

Estaba contenta, era el primer día en el que se había podido mover un poco. Compartimos su vivencia de los últimos meses, que revelan como las esperanzas de muchos se hacen reales con la solidaridad de otros tantos.

¨ Tuve la pierna en una flexión de 40 grados durante un año. Yo me imaginaba el resto de mi vida con la pierna así. Hasta que por fin dimos con este médico que me operó. En casa no teníamos la posibilidad de comprar estos clavos, pero cuando mi mamá me dijo que los podíamos conseguir por Caritas, lloré y lloré.

Agradezco a Dios que todo haya salido bien. Por suerte quedaban restos sanos del hueso y eso ayudó mucho. Cuando por fin se pudo hacer la operación me llevaron al quirófano y el médico me habló antes de la anestesia. Me dijo – Mónica tengo que operar para ver lo que realmente puedo hacer. Si no se puede realizar la operación como está pensada va a durar poco, sino puede llevar de tres a cuatro horas. En ese momento hablé con Dios y le pedí que fuera la última vez que yo entrara al quirófano. Cuando me desperté en la sala pedía por favor que me dijeran que hora era y cuando me dijeron que eran las 12,30, me puse a llorar, la operación había durado mucho, Dios me había escuchado.

Ahora espero volver al barrio para decirles a todos lo que tengo guardado en el corazón, un gracias enorme ¨


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