"Di gnot lis stris si petenin, a cjaval di un cuart di lune,
par cjarinâ la fortune..."
Las palabras, nuevamente las palabras, esta vez promovidas y decoradas por un atardecer bahiano, mudan el escenario de una historia que muchos creían volver a ver, de Argentina y Uruguay al Friuli.
Guido Carrara es poeta, pedagogo, simpático, nómade, historietista, operador cultural... pero ante todo es músico; mejor dicho, los ritmos, los vaivenes sonoros, la cadencia de las palabras, navegan por su espíritu al igual que su sangre friulana, transformándolo en música viviente.
Desde 1998, auspiciado por el Ente Friuli nel Mondo, volcaba sus enseñanzas en distintos fogolares de Argentina y Uruguay para iniciar a niños, mayormente descendientes de friulanos, en el conocimiento del propio cuerpo, la propia voz, la propia historia y la lengua Friulana mediante técnicas novedosas y sumamente eficaces, provenientes de la modificación y reelaboración del método Orff de educación para niños.
Fue durante el año 2000, cuando en su incesante recorrida comentó que estaba cerrando un ciclo. Sentía que debía regresar a su tierra, por un período breve, al menos. Pues las imágenes, las historias y las sensaciones que había recogido durante su estadía sudamericana, pugnaban por salir de su ser en forma de canciones.
¿Qué haríamos con el ansia anual de nuestros chicos que otra vez lo esperarían? ¿Qué sería de ese hermoso proyecto que acercaba por vez primera, de modo institucional y colectivo, los niños a la cultura Friulana? ¿Qué sería de nuestras instituciones que veían al menos durante 20 días al año a niños cumpliendo uno de los sueños de aquellos que las habían fundado? ¿Qué sería de los duendes que nos habían poblado?
Afortunadamente los Seminarios que Guido fue dictando inmediatamente estimularon a dirigentes y jóvenes a pensar el modo de poder darle cierta continuidad al trabajo que junto a los niños se realizaba, mientras se esperaba su regreso. Tal es así, que algunos fogolares comenzaron a dictar cursos manteniendo las premisas que Guido y el Ente Friuli nel Mondo habían aprobado.
Un bodegón de Floresta, en la ciudad de Buenos Aires, reunió a Guido y a Mauro Sabbadini, operador cultural que compartiría con él durante todo el 2000 el dictado del último ciclo del Seminario. Delinearon las generalidades del trabajo a realizar y pensaron que un modo adecuado para que la obra realizada tuviera continuidad sería capacitar mínimamente a jóvenes, que entusiasmados con el proyecto lo continuarían. Resultaría complicado pues esta tarea se realizaría a medida que el curso se dictaba.
Sin embargo, el Ente Friuli nel Mondo, resolvió el problema. Superando las expectativas de ellos, de los dirigentes y de los jóvenes operadores culturales. Teniendo en cuenta el éxito alcanzado por Guido en nuestras tierras y contemplando las demandas de la colectividad en Argentina y Uruguay, el Ente, decidió organizar un Seminario Intensivo de Formación Pedagógica para operadores culturales interesados en continuar la obra iniciada en 1998.
La noticia nos conmovió. Más aún al saber que los encargados de llevar a cabo el proyecto serían el propio Guido Carrara y Claudio Moretti, otro precursor del trabajo con niños y adolescentes quien ya nos había sorprendido con los resultados obtenidos en los distintos campo-scuolas (Ascochinga-Tourneé 97-Gemona).
Celebramos con entusiasmo este tipo de iniciativas porque posibilitará que los niños pertenecientes a muchos fogolares de la Argentina, y también Uruguay, disfruten durante todo el año de una actividad que enriquecerá, por cierto, a la colectividad toda.
Muchas gracias Ente Friuli nel Mondo.
Muchas gracias Claudio Moretti.
Muchas gracias Guido Carrara.
Los jóvenes de espíritu.