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de diciembre de 2002 - Una planta autofinanciada La Universidad de Córdoba
fabricará remedios genéricos - Producirá, entre otros, antibióticos y analgésicos
- Se realizó una inversión de $ 700.000 Los primeros medicamentos estarán
a la venta en marzo Comenzarán con 30 fórmulas y agregarán otras cinco por
año (La
Nacion) CORDOBA.- La Universidad Nacional de Córdoba (UNC) inaugura hoy
la planta de producción de medicamentos genéricos inyectables "como parte
de un proyecto por demás ambicioso y necesario: la producción estatal de
medicamentos con calidad garantizada, y a un costo que los vuelva accesibles
a toda la población", según se indicó en un comunicado de esa casa de estudios..El
proyecto, que demandó una inversión de $ 700.000, fue llevado adelante en
diferentes áreas universitarias vinculadas con la salud que trabajaron en
el desarrollo y puesta a punto de diversas fórmulas que serán producidas
a partir de marzo de 2003, así como la construcción de la planta de inyectables
genéricos en el predio del laboratorio de hemoderivados y la adjudicación
a laboratorios tercerizados de Buenos Aires de los comprimidos, jarabes
y suspensiones.
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Optimismo
"Casi
el 80% de las patologías puede tratarse con medicamentos genéricos o con
una combinación de ellos. Nosotros podemos producirlos con una calidad
indiscutible y a precios muy bajos", dijo a LA NACION el director del
laboratorio de hemoderivados, Daniel Giacomino.
La
planta de genéricos prevé la producción de antibióticos, analgésicos,
antiinflamatorios y antihipertensivos. En un principio, serán 30 fórmulas
que saldrán al mercado, a las que se sumarán otras cinco por año.
"Estamos
viviendo un momento histórico que nos permite autofinanciarnos y llevar
adelante la inversión en una planta que, en marzo próximo, producirá medicamentos
genéricos inyectables. Se trata de una inversión que permitirá al laboratorio
liderar en la provincia la producción de inyectables", dijo Giacomino.
Trabajo
previo
"Desde
antes que se instalara en la agenda pública nacional el tema de la prescripción
médica por nombre genérico, por el impulso que diera el ministro de Salud,
Ginés González García, la UNC ha trabajado todo el año en un proyecto
integral que incluye la producción estatal de medicamentos genéricos,
la creación de un centro de investigación, desarrollo y producción a escala
piloto de medicamentos y la instalación de un centro de estudios de equivalencia
farmacéutica y bioequivalencia de medicamentos", se sostiene en el comunicado
de la casa de estudios.
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SALUD:
ESTUDIO DE UNA ASOCIACION DE CONSUMIDORES
Hay remedios con diferencias de precios de hasta el 566%
ADELCO
comparó los precios de medicamentos fabricados con el mismo principio
activo por distintos laboratorios. La diferencia más alta fue encontrada
en cinco marcas de penicilina.
Tienen la
misma droga activa, pero no el mismo precio. Esta es la conclusión a la
que llega un estudio realizado por una asociación de consumidores sobre
los valores de julio de remedios de distintas marcas —pero con la
misma dosis y principio activo— y que encontró diferencias en los
precios de hasta un 566 por ciento.
La dispersión en los precios entre los medicamentos con la misma monodroga
fue denunciada ayer por ADELCO (Acción del Consumidor), después de analizar
más de un centenar de productos. La asociación encontró la mayor diferencia
entre las cinco marcas que se encuentran en las farmacias de los remedios
cuya monodroga es la Penicilina sódica.
Entre el precio más caro y el más barato de esta monodroga, según la publicación
Kairos —que utilizan la mayoría de los farmacéuticos para
dar los precios a los clientes— se detectó una diferencia de
566 por ciento. El precio máximo en la unidad era de 9,73 pesos de
la marca Richet mientras que el más barato era el que se conoce con la
marca Fabra se ofrece a 1,46 peso.
La menor dispersión de precios analizados fue entre las marcas que ofrecen
la droga conocida como Bromazepan. En su presentación de 20 comprimidos
de una dosis de 3 miligramos, las 6 marcas analizadas mostraron una diferencia
entre el precio más alto y el más bajo por cada unidad del 53 por ciento.
En el caso de las seis marcas analizadas de Paracetamol se encontró una
dispersión de precios del 65 por ciento. Entre las 5 de Lorazepan, la
diferencia entre el precio más bajo y el más alto fue de un 106 por ciento
mientras que entre las 6 marcas de Dexametasona la diferencia encontrada
fue del 180 por ciento.
El porcentaje entre el precio más alto y el más bajo entre las 13 marcas
de Ampicilina llegó al 210 por ciento; entre las 7 marcas de Gentamicina
fue del 211 por ciento y entre las 11 marcas que se ofrecen en el mercado
de Amoxicilina alcanzó al 231 por ciento.
"Adelco apoya la prescripción por parte de los médicos del medicamento
genérico. En vez de indicar la marca, en la receta el profesional
debe escribir el nombre de la droga genérica que contiene", explicó Ezequiel
Holmberg, presidente de la Comisión Directiva de la entidad y responsable
del sector Salud.
El estudio fue realizado sobre 109 productos monodroga —o sea con
un solo principio activo— y demuestra que esta forma de prescribir
reporta ventajas económicas para el paciente, concluyen desde ADELCO.
"Frente a la diferencia entre los valores de venta al público encontrada
resulta obvia la razón de nuestro apoyo a la disposición adoptada por
la autoridad sanitaria de introducir la prescripción por nombre genérico",
afirmaron integrantes de la entidad.
La disposición a la que hace referencia ADELCO es la publicada en el Boletín
Oficial el pasado 7 de junio. Con su publicación, ese día entró en vigencia
el decreto que permite a los médicos recetar remedios genéricos y,
al mismo tiempo, autoriza a los farmacéuticos a sustituir marcas comerciales.
La medida del Gobierno del presidente Eduardo Duhalde se tomó frente a
la fuerte suba de los precios de los medicamentos producida después
de la devaluación en la Argentina y provocó una gran discusión entre el
oficialismo y los laboratorios de productos medicinales.
La nueva normativa permite a los médicos optar por tres tipos de recetas:
escribir el nombre genérico; indicar la marca comercial con los principios
activos; o anotar sólo la marca. A, su vez el farmacéutico cuando reemplaza
una marca, debe consignar en la receta el acuerdo del cliente y el remedio
entregado. Si el médico no quiere reemplazarla, en la receta deberá agregar
la leyenda "justificación de la prescripción por marca".
"Dado que frente a una receta de un medicamento genérico el farmacéutico
tiene la obligación de mostrarle a su cliente todos los productos que
contienen la monodroga, el paciente puede elegir el que más le conviene
según su presupuesto", agregó Holmberg después que se dio a conocer el
resultado final del estudio.
Para realizarlo, un grupo de ADELCO comparó los precios por unidad posológica
—ya sea comprimidos, cápsula, ampolla o frasco ampolla— de
109 productos monodroga agrupados según la droga que contienen en dosis
iguales. A partir de los precios por unidad —publicados en la revista
Kairos de julio de 2002— se determinó la diferencia porcentual
entre el mayor y el menor precio de mercado.
Una vez que tuvieron los resultados en la mano, ADELCO dio una serie de
recomendaciones. Una de establece que, en el momento de la prescripción,
el paciente examine junto al médico las alternativas de marcas
y precios de la monodroga que le va a recetar.
También aconsejan que se exija al farmacéutico la lista de medicamentos
genéricos y sus precios. Para evitar pagar de más, desde ADELCO insisten:
"la medida está vigente, falta que sea aprovechada por los pacientes".

Polémica
por los genéricos
Según
la Asociación Médica Argentina (AMA), el 78,6% de los médicos cuestiona
la política oficial sobre medicamentos genéricos. De una encuesta ordenada
por esa entidad, sobre un total de 504 médicos de todo el país, surgieron
los siguientes resultados: "un 78,6% considera que el farmacéutico no
debería cambiar nunca una indicación médica, cualquiera sea la prescripción.
Un 82,74% cree que una política de genéricos basada en la sustitución
de la receta por parte del farmacéutico puede ocasionar, incluso, perjuicio
para los pacientes".
La AMA se opone "al cambio de la receta médica por parte del farmacéutico,
excepto en los casos previstos por la ley". Y sostiene que "en nuestro
país los medicamentos con el mismo principio activo no son intercambiables".

Clarin,
Jueves 18 de julio de 2002
Medicamentos
genéricos
REMEDIOS
PARA EL BOLSILLO
LA PLATA,
ago 04 (DIB).- La política de utilización de los medicamentos
por su nombre genérico es la búsqueda de igualdad de oportunidades,
ya que permite al paciente elegir qué precio pagar por un mismo
fármaco.
En Argentina,
alrededor de 15 millones de personas no tienen acceso a los medicamentos.
Si bien las ventas de remedios cayeron en forma paulatina entre los años
1995 y 2000, el descenso se profundizó bruscamente en el último
tiempo, debido a la crisis que vive el país. Una proyección
realizada por la fundación sanitaria ISALUD sobre la base del mes
de febrero muestra una caída del consumo de remedios del 42 por
ciento con respecto al año pasado.
Pero la falta
de acceso a los fármacos de casi la mitad de la población
argentina no es sólo una consecuencia de la grave crisis que vive
el país. Las políticas de desregulación de los mercados
y liberación de controles y precios aplicadas en la década
del ´90 permitieron que los laboratorios manejaran libremente el
valor de los productos.
Los incrementos,
además, fueron desproporcionados con respecto a las tendencias
en otros países, y Argentina se convirtió en el país
de mayor precio promedio de fármacos en América Latina,
y en una de las naciones con importes más elevados a nivel mundial.
Una política
de prescripción por nombre genérico es el único instrumento
válido para permitir a la población el acceso al medicamento,
ya que introduce la competencia por precio, al permitir la sustitución
de cualquier marca por otra de menor valor que contenga los mismos principios
activos, concentración, forma farmacéutica y cantidad de
unidades por envase, con la misma seguridad para el usuario.
El nombre
genérico o DCI (Denominación Común Internacional)
no es otra cosa que el verdadero nombre de los medicamentos, la denominación
con que son conocidos y divulgados a nivel científico y académico,
y la que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) para
favorecer el "uso racional" -la utilización óptima-
de los mismos. Esta designación hace referencia al principio activo
(droga) contenido por la especialidad farmacéutica, es decir, a
la parte responsable de la acción terapéutica, la que cura
una enfermedad o alivia sus síntomas.
Nombrar a
los medicamentos por su nombre genérico no implica hablar de "un
tipo" de fármaco especial, un remedio para pobres, ni un producto
nuevo. Todos los remedios que están disponibles en el mercado contienen
una o más drogas, cuya denominación científica es
el nombre genérico. Luego, los laboratorios los presentan con un
nombre de fantasía, una marca: Decidex, Novalgina, Bactrim, etc.
Lo que hace la nueva ley es rescatar el nombre científico en vez
de la marca comercial, y así crea el marco jurídico para
que el paciente pueda elegir qué marca comprar, y qué precio
pagar.
En Argentina,
sobre un total de más de 2700 especialidades farmacéuticas,
aproximadamente el 55 por ciento son polifármacos; su presencia
determina la existencia de nuevas "marcas", y esto implica mayores
precios.
La provincia
de Buenos Aires cuenta, desde hace más de diez años, con
una ley que determinaba el uso de esta denominación en las recetas
emanadas desde establecimientos públicos, y permitía a los
efectores del sector privado optar entre el nombre genérico o el
de fantasía. Esta norma fue impulsada en el año ´90
por el entonces ministro de Salud bonaerense, Ginés González
García, actual ministro de Salud de la Nación.
A nivel provincial,
la ley 12895, que entró en vigencia en las últimas semanas
y fue iniciativa del vicepresidente de la comisión de Salud del
Senado bonaerense, Julio Salemme, modificó los artículos
16 y 17 de la reglamentación anterior, dejando sin efecto la posibilidad
de que los profesionales del sector privado puedan optar entre recetar
genéricos o marcas.
"La
ley -remarca el ministro Passaglia- no está promoviendo la implementación
de un tipo especial de medicamentos, sino el uso de la denominación
correcta de los mismos".
Por su parte,
el farmacéutico deberá ofrecer las distintas alternativas
de precios de los productos registrados y disponibles que respeten el
principio activo, la concentración, forma farmacéutica y
dosificación prescripta.(DIB).
SALUD:
LA POLEMICA SOBRE LA PRESCRIPCION DE REMEDIOS
El 70% de la gente está a favor de los medicamentos genéricos
Lo
revela una encuesta realizada en Capital Federal y Gran Buenos Aires.
Los grandes laboratorios quieren que se siga recetando por la marca comercial,
contra la opinión del Ministerio de Salud.
La
receta con el nombre genérico de los medicamentos es ahora la preferida
por la mayoría de la gente en la Argentina. El 70% de la población considera
positivo que los fármacos se prescriban por su nombre genérico y no por
su marca comercial.
El dato surge de una encuesta a 960 personas que residen en la ciudad
de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, realizada por la consultora
Equis entre los días 26 y 29 de julio de 2002. Según la encuesta, el 70,5%
de los entrevistados evalúa como "positiva" la iniciativa del Gobierno
de disponer que los medicamentos sean recetados por su nombre genérico.
El 15,3% evalúa la iniciativa de manera negativa. El 5,8% la consideran
"regular". El 8,4% no sabe o no contesta.
La prescripción de medicamentos por su nombre genérico fue decidida a
través de una resolución del Ministerio de Salud de la Nación a principios
de junio. Se estableció con el fin de hacer que los pacientes puedan optar
libremente por distintas presentaciones farmacéuticas.
A pesar de los beneficios que representa para el bolsillo de los pacientes,
la medida no contó con la adhesión unánime de la comunidad médica y de
los laboratorios que venden medicamentos conocidos por sus nombres comerciales.
Precisamente, la iniciativa se adoptó con la idea de "prevenir la formación
de monopolios o conductas especulativas que distorsionen el mercado de
medicamentos y dificulten su acceso". Ahora, la gente la aprueba.
"La aceptación de la prescripción de remedios por sus nombres genéricos
es masiva y abrumadora", dijo Artemio López, de la consultora que realizó
la encuesta. "Significó la posibilidad concreta de acceder a los medicamentos
a precios más bajos y con la misma calidad", agregó.
La encuesta arrojó otros resultados. Hay una mayor adhesión a la receta
por nombre genérico entre las personas de nivel socioeconómico alto y
medio alto: el 83,1% de ese sector manifiesta una opinión positiva. En
el sector de los más pobres, la evaluación positiva alcanza al 67,5%.
Entre los más pobres se observó el mayor grado de desconocimiento sobre
la medida, con el 10,3% de los casos de ese estrato socioeconómico. Sólo
el 3,8% del grupo de los más ricos dijeron desconocer o no contestaron
a la hora de evaluar la medida de la prescripción por nombre genérico.
Es decir que cuanto más se conoce sobre el tema, más se lo acepta.
Una pequeña diferencia se notó al comparar las opiniones de los encuestados
de Capital y los del Gran Buenos Aires. El 67,7% de los que residen en
la ciudad dieron su opinión positiva. Mientras que el 71,4% de los encuestados
del conurbano dijeron que apoyaban a los "genéricos". "Esa diferencia
no casual: es el conurbano donde se vive una peor situación en los ingresos
de la gente", señaló Artemio López.
Las marcas encarecen el precio de una droga. En un relevamiento reciente
sobre 109 remedios de distintas marcas —pero con la misma dosis
y principio activo— se encontraron diferencias en los precios de
hasta un 566 por ciento.
Frente a la crisis sanitaria y los obstáculos para acceder a medicamentos
carísimos, el gobierno dispuso a principios de junio la prescripción por
nombre genérico, que forma parte de las recomendaciones de la Organización
Mundial de la Salud. De este modo, los pacientes hoy pueden conseguir
medicamentos que no son conocidos por sus marcas a precios mucho más baratos.
Según un documento de mayo del Ministerio de Salud, "el medicamento es
el bien de consumo familiar cuya financiación es más regresiva". El 20%
de los hogares más pobres emplea el 78% del dinero que destina a salud
a la compra de medicamentos, mientras que el 20% de los hogares más ricos
gasta el 41%.
Clarin,
viernes 9 de agosto de 2002
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