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Cada vez más gente incorpora otros hábitos de compra para adaptarse a la crisis
Reemplazar el desodorante por el más económico talco o utilizar el jabón de la ropa para uso corporal son dos de las costumbres que los consumidores argentinos tuvieron que resignarse a incorporar con la crisis económica. Los nuevos hábitos -que también incluyen prácticas como rebajar bebidas con aguas, volver al pañal de tela o usar algodón como protección femenina- no son exclusivos de los sectores de menores ingresos de la población y en muchos casos están siendo adquiridos por segmentos cada vez más amplios de la clase media empobrecida y la clase media alta. Al menos, es lo que se desprende de un estudio del Grupo CCR y la consultora Latin Panel que ayer fue presentado en el contexto de un encuentro organizado por el IAE, la escuela de dirección y negocios de la Universidad Austral. Según el estudio, la devaluación del peso y la profundización de la crisis cristalizó una nueva estructura social en la que sólo el 20% de los hogares cuenta con ingresos superiores a la canasta media, y casi el 50% de la población se encuentra por debajo de la línea de pobreza. Uno de los datos más llamativos es que los cambios en los hábitos de consumo abarcan incluso a los sectores de clase media alta, que por una cuestión de ingresos no se tendrían que haber visto tan afectados. De esta manera se entiende que más de un cuarto de las personas del segmento más alto de la escala social reconozca que cada tanto o habitualmente rebaja los limpiadores de piso con agua o que un tercio de la clase media empobrecida admita el uso del talco en lugar del desodorante."Los cambios que se dieron durante este año dan cuenta de una verdadera ruptura en los hábitos de consumo de los argentinos, a partir de la incorporación de costumbres que eran prácticamente inimaginable hace pocos meses", señaló Guillermo Oliveto, director general del Grupo CCR. "Lo que se está dando es que la sociedad argentina parece cada vez más desigual y heterogénea en materia de los ingresos, pero más homogénea en una gran variedad de hábitos de consumo", agregó.
"Estamos pasando de vivir en una sociedad emergente a una sociedad empobrecida", describió Guillermo D´Andrea, director de la cátedra de marketing del IAE. La Nacion, 15 de noviembre de 2002 |
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