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UN
EMPRENDIMIENTO COMUNITARIO IMPULSADO POR UNA MURGA DE CHACARITA
Cien familias porteñas usan Internet para comprar más alimentos
por menos plata
El sistema
es simple: se basa en la confianza y la participación. Buscan los mejores
precios en la página de Internet del Mercado Central y arman una canasta
quincenal a la que muchos vecinos se suman por correo electrónico. Una
vez hecha la compra, se encuentran en una esquina del barrio y se reparten
los alimentos. Por una cifra aproximada a los 1200 pesos mensuales compran
casi cuatro toneladas de frutas, verduras y otros productos alimenticios
Los invitamos
a participar de las próximas compras comunitarias. La entrega será en
el mismo lugar que la última vez: Jorge Newbery y Córdoba, de 17 a 20
horas”, dice un correo electrónico recibido por múltiples destinatarios
del barrio porteño de Chacarita. Y detalla: “6 kilos de papa, 2,5
de cebolla, 2,5 de zanahoria, 2 de zapallo, 1 de acelga y 5 de naranjas:
un bolsón de 20 kilos por familia se consigue por un precio que varía
entre los $ 5,50 y los $ 6,10. También hay huevos, que son opcionales:
los 30 cuestan entre $ 3 y $ 3,20”.
Una vez recibido el mensaje, los vecinos deberán responder al remitente,
que es quien organiza la compra, confirmando su participación en la compra.
La canasta quincenal de este grupo de vecinos suma, entre frutas, verduras
y otros productos, casi 2 toneladas. A cambio de una cifra aproximada
a los 600 pesos, sin intermediarios, el cargamento se transforma en el
imprescindible alimento de cerca de cien familias del barrio, que, como
todas, vienen siendo duramente castigadas por la constante suba de precios.
“Estábamos tratando de hacer frente a los embates de la inflación
y, a través de Internet, vimos que en el Mercado Central (http://www.mercadocentral.com.ar/) podíamos conseguir
precios más bajos. Enseguida armamos una canasta básica y la gente empezó
a sumarse”, cuenta Alejandro Fuente (alejandrof77@hotmail.com),
factótum del emprendimiento junto a sus compañeros de la murga “Los
Incansables de Chacarita”, nacido en 1999 de la mano de 30 pioneros,
hoy integrado por más de 140 miembros estables, entre ellos, padres y
amigos e hinchas de la murga.
Juntos, crearon la Asociación Civil Identidad y Alternativa, el espacio
desde el que se está generando esta novedosa iniciativa de compra comunitaria.
Alejandro y Los Incansables autodefinen a la murga como “un actor
social y cultural que se referencia en los barrios y su gente”,
y revelan su orgullo de integrar M.U.R.G.A.S (Murgas Unidas Recuperando
y Ganando Alegría Siempre), la organización que nuclea a más de ochenta
grupos por el estilo de toda la Ciudad de Buenos Aires.
“Conocemos de cerca lo que está pasando porque tenemos llegada a
la gente desde hace mucho tiempo. Nosotros también sufrimos el deterioro
cotidiano de la vida de los vecinos...”, dice Fuente, quien se encarga
personalmente de comprar los alimentos para los cien hogares que se integraron
al proyecto, en permanente crecimiento desde su cercano debut, hace apenas
dos meses. A través de Internet, se anuncia la fecha de la próxima compra
como así también el horario y lugar de entrega de la mercadería.
Un día antes de salir hacia el mercado, los interesados deben suscribir
el pedido y entregar el dinero correspondiente a los muchachos. El 40
por ciento de las solicitudes las reciben por e-mail y, el resto de los
pedidos se encargan cara a cara o por teléfono. Una vez realizada la compra,
los delegados de las cien familias se reúnen en el punto de encuentro
prefijado y retiran sus bolsas de alimentos.
Consultado por Clarín.com, Horacio Esteban, Jefe de Promoción y Comunicación
Institucional del Mercado Central, dio cuenta de la creciente demanda
y del aumento de consultas de compradores minoristas: “Ya estamos
trabajando con municipios, ONGs, sindicatos y asociaciones a las que les
ofrecemos un servicio de compra asistida”, dijo Esteban. Y recordó
que, además de asesoramiento gratuito, el Mercado, también realiza “ferias
al público” y dispone de un canal de atención a particulares, cuya
información está disponible en la página de Internet.
“Antes, iba al supermercado y traía lo que quería; la plata no sobraba
pero no te andabas fijando en si media docena más de huevos significaba
un kilo menos de naranja... Pero cuando lo que ganás lo tenés que hacer
rendir, las compras comunitarias son una buena forma de gastar poco y
comprar mucho. Sabemos que con un par de pesos tiramos toda la semana...”,
cuenta Lucía Caride, miembro de una de las familias de Chacarita que se
integró a la iniciativa apenas se organizó.
“Me bajo los precios de los productos de Internet y, si bien ya
hay un paquete armado, le pido a Alejandro que me compre un cajón de zapallitos
o cualquier otra cosa y se lo pago aparte... Como no tengo conexión a
la red en mi casa, hago todo desde un cibercafé”, dice Lucía, quien
comparte el sistema con, por ejemplo, un grupo de 25 familias marginales
que “ocupan” un edificio sobre Federico Lacroze, y que también
esperan ansiosas la compra comunitaria quincenal, suerte de salvoconducto
alimenticio contra la indigencia.
“Como agrupación, creemos en la participación, pero muchas veces
nos enfrentamos al facilismo de ciertos grupos que quieren desvirtuar
cosas tan simples y necesarias como hacer las compras”, dicen Los
Incansables de Chacarita. “Creemos en la autogestión como alternativa
y no en el “dame, dame” al que tanta gente está acostumbrada”,
agregan. A juzgar por los resultados cosechados, la experiencia es un
éxito. Además de la red de compras, en el horizonte empieza a aparecer
un banco de medicamentos, un sitio de control medico comunitario y una
unidad de capacitación que apuntará a formar a la gente del barrio.
La idea es que la red se amplíe y está claro que Internet puede ser una
herramienta fundamental para la organización de cualquiera de estas y
otras iniciativas del grupo. Alejandro Fuente define el ideario de la
iniciativa: “Con gente humilde, involucrada en el trabajo, pensamos
y creemos que la sociedad está dispuesta a dar un gran salto. Creemos
que es momento de acercarnos, de ser solidarios. Y que todo puede cambiar
si participamos y trabajamos por un barrio , que es trabajar por una sociedad
mejor”.
Clarin,
Miércoles 17 de julio de 2002
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