| El
clima que se respira en La Plata
Por Carlos R. Capdevila El canje 'autóctono' que el gobierno bonaerense logró por 31 millones de pesos de parte de su deuda a corto plazo, merced al aporte realizado por las cajas de previsión de colegios profesionales provinciales, si bien fue una noticia positiva o alentadora, no logró cambiar el ceño fruncido que exhibe el ministro de Economía, Jorge Sarghini. Es que si bien la Provincia se aprestaba a ir 'enganchada' del megacanje del Estado nacional y tras ese objetivo se habían mantenido buenos contactos --Martín Redrado mediante-- con la consultora Merrill Lynch, la perspectiva salvadora no parece ser tal a la luz de las condiciones en que el gobierno central concretó las primeras operaciones de postergaciones de vencimientos. Las autoridades de la cartera de Hacienda entienden que los intereses que pagó la Nación no podrían ser acordados por Buenos Aires por considerarlos 'elevadísimos' y porque 'esas tasas tienen cierta lógica por la relación PBI-deuda argentina, pero de ninguna manera pueden adaptarse a la Provincia en orden a que el PBI bonaerense es considerablemente menor y la incidencia porcentual de la deuda es mayor', según explicaron. Desconfían también en La Plata de las imprescindibles transferencias en concepto de coparticipación federal --o por otros rubros-- que desde el ministerio que conduce Domingo Felipe Cavallo deberían llegar. Temen que los ahogos financieros impidan hacer efectivo el auxilio comprometido en reiteradas ocasiones, más allá de los esporádicos chispazos entre Fernando De la Rúa y Carlos Ruckauf, y potenciados últimamente por Rafael Pascual y Raúl Othacehé, como fieles escuderos. El clima gris y tenso que se respira en la capital provincial, muy alimentado por la persistente recesión, las dificultades generalizadas de las empresas grandes, medianas, pequeñas y mínimas, por la escasa recaudación y por el peligro latente de que la Provincia comience a diferir o desdoblar pagos (como en tiempos de Antonio Cafiero), hace que las cuestiones políticas --tanto las internas como las exteriores-- pasen a segundo plano porque los máximos responsables creen acertadamente que la gente no quiere ni oir hablar de enfrentamientos que consideran estériles e inadecuados para los tiempos que corren. No es menor la disyuntiva para el gobernador y su socio, Eduardo Duhalde, a medida que crece la idea de conformar un gobierno de unión (o de salvación ) nacional entre gobierno y oposición. Es que la dilapidación del 'blindaje', el dudoso efecto benéfico del 'megacanje', el pésimo manejo que la Nación exhibió en la crisis terminal de Aerolíneas Argentinas- Austral, y la creciente falta de credibilidad en la gestión presidencial y su gabinete, parecen desembocar inevitablemente en esa nueva alianza a la vez que plantean un futuro preocupante para la dupla bonaerense. Si bien esta alternativa sería un sello de defunción para el oficialismo en la Nación, la situación obliga a quemar las naves y la figura de Ruckauf aparece lejana, pese a su buena imagen pública reiteradamente expuesta por las encuestas, en función de las urgencias. Por su parte, tal vez más rápidos en sus jugadas de tablero, José Manuel De la Sota y Carlos Reutemann afirman públicamente que se sumarían a ese gobierno de unidad nacional 'para salvar al país', aunque nadie sabe si ese apoyo será formal o es declamativo. Lo cierto es que si bien la Provincia y el país todo padecerían vicisitudes en un escenario como el descripto, los que quedarían 'pegados' serían los mandatarios de Córdoba y Santa Fe, mientras que el bonaerense podría cosechar beneficios recién a largo plazo y una vez que la nave averiada, escorada, sin timón y sin rumbo, logre atravesar la tormenta. A esta altura de las circunstancias y con toda la lamentable secuela que deriva, pocos creen que el gobierno de Fernando De la Rúa tenga las habilidades necesarias para capear el temporal, de la misma manera que advierten que las perspectivas financieras provinciales tampoco son favorables por más idoneidad y buena voluntad que se pongan en juego. (AIBA) |
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