Para Daniel Salzano, la de "Doña Rosa" en Elodía, representaba la edad dorada de la ciudad de Córdoba

Para Daniel Salzano, "Doña Rosa" era algo más que un reencuentro y así lo evocó en el diario "La Voz del Interior": "Hubo una época de tu vida en la que la sangre te espumaba con facilidad, el tiempo te perseguía inutilmente y hacías lo que te daba la gana. Los lunes podías confundirte entre los estudiantes rebeldes que escuchaban la música de Mikis Theodorakis, los martes podías ir al Sombras donde daban Veracruz, los miércoles podías tomarte una ginebra en el anden del Mitre mientras esperabas la llegada de la orquesta de Duqe Ellington, los jueves te sentabas debajo de la lluvia y el fin de semana, si encontrabas lugar, te ibas a ver a Raúl Ceballos que actuaba en Elodía. Eramos pocos, nos habíamos entrenado todos en el mismo gimnasio, las chicas

Al mejor estilo de las divas televisivas, "Doña Rosa" hizo su ingreso en la sala "Azucena Carmona".

 

usaban pulseras de metacristalato, los varones se peinaban con los dedos y todos los placeres parecían eternos. Y ahora hablemos de Raúl Ceballos.


Doña Rosa y el homenaje de Daniel Salzano.

Para llegar a Elodía tenías que atravesar un pasillo donde levitaba media docena de angelitos, al final del cual estaba el que no era él sino que era ella. Doña Rosa, una vecina de Villa Azalais con un genio extraordinario. Alguna vez habrá que reflexionar sobre el hecho de que la santísima trinidad del humor cordobés esté integrada por una linea media de actores convertidos en mujeres. Doña Fidela, Doña Jovita y Doña Rosa. Hubo una época en la que Córdoba manejaba sus propios referentes, su propio

 

lenguaje y su propio humor y esa fue precisamente la época de Ceballos. La edad dorada de una ciudad que parece haberse gastado todos los ases y todos los reyes y todos los velos y todas las espadas. Después a Elodía la cambiaron por una playa de estacionamiento y ya nadie pudo hacer lo que le daba la gana porque te apagaban la luz a las 10 de la noche y no tenías mucho para elegir, o te ibas a España o te llevaban a la comisaría o, como hizo Raúl, te ibas a Carlos Paz a resistir con el poco espumante que quedaba. Ceballos a vuelto a la cartelera, a la del Real y su retorno puede ser interpretado de muchas maneras, pero para una generación, la generación perdida, se trata, debería tratarse, de un reencuentro con la vida.


Doña Rosa en el debut del milenio.

 


La nostalgia se adueñó de la sala "Azucena Carmona" en la reaparición de "Doña Rosa"

La magia del viejo café-concert se apoderó de la sala "Azucena Carmona" y allí dijeron presente viejos conocidos de las noches cordobesas sin apuro, con música y humor. Y tal como hace algunas décadas, asomaron aquellos personajes como si el tiempo se hubiera detenido. Raúl Ceballos, Lito Fernández Mateu y el músico Luis Alesso en escena. Los antiguos propietarios de "El Pupo"(Marcela Pereyra) ,

 


Cristina Abet, Marcela Pereyra, Angel Brizuela y Norma Landi.

 

 


Marcela Pereyra festeja a dos manos el retorno de Doña Rosa.

"Elodía"( el "Talo") "El Angel Azul" (Cristina Abet) y otros reductos de antaño, refugiados como "clientes" junto a otros que sí lo eran por entonces. Si hasta pudo decir presente Alfredo "Teté" Montero, que está viviendo en Sitges (Barcelona) y se vino a

 

pasar unos días a Córdoba.El tiempo pareció detenido y los antiguos fantasmas de la bohemia cordobesa se arrinconaron en ese subsuelo encantado que, como por arte de magia, se transformó en café-concert. Ana María Alfaro, Norma Landi y otros personajes ampliamente conocidos se sumaron a esa fiesta del reencuentro.


Alfredo "Teté" Montero se vino de Sitges (Barcelona) para estar con su amigo Vicky y ver a "Doña Rosa".

Hora de despedida


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