"¿Tienen
dueño los cuentos?, ¿Quienes mandan sobre ellos?, ¿Los
que los inventaron?, ¿Los que los cuentan? Y aquellos que los
escuchan... ¿Están obligados a aceptarlos? Es posible
que un cuento tenga dueño y si es así, ¿qué
quiere decir eso?. ¿No podríamos discutirlo y decir
que los cuentos no tienen dueño?. Y entonces ¿Qué
pasa, qué cambia?. ¿Puede cambiar el cuento?. ¿Puedo
hacerlo yo?.

Silvia Doña, Galletita y Yuyo.
|

Este es el equipo completo de la nueva propuesta
de títeres.
Evidentemente, la obra
tiene muchas lecturas, desde la valorización del juego y
la creatividad, desde el humor de las tretas del débil para
derrotar al más fuerte - tan viejas como las luchas por el
poder de los hombres- hasta la propuesta de libertad, de solidaridad,
de no aceptación de aquello que no nos guste y en lo que
creemos. Títeres con actores, narradores con acción
dramática, reyes y pollitos, todos son polos entre los que
se
|
desenvuelve un juego que tiene que
resolver quien es , en definitiva, el dueño del cuento. Más
que un ninño, después de la obra, podrá pensar
que si el perrito pudo hacerlo, él también puede y,
¡qué embromar!, él es el dueño de su
propio cuento. O al menos, puede intentarlo".
Ruth Mehl, escritora, crítica
y periodista. (Del prólogo de la edición de "El
dueño del cuento", Junio 1988)

Silvia Doña "soportando"
a Perrote.
|